Saltar al contenido principal
Firmar la petición →

Culleredo con perros

Espacios para perros, normas claras y respeto entre vecinos

En Villa Melania, en Vilaboa y en otros puntos de Culleredo, hay familias con perros que llevan años buscando un sitio donde puedan correr, jugar y soltar energía sin molestar a nadie. Pedimos al Ayuntamiento espacios donde poder hacerlo bien: con normas claras, señalización, papeleras y un mínimo de sentido común.

Dejamos claro desde el principio lo que rechazamos

Antes de hablar de lo que pedimos, queremos dejar claro lo que rechazamos. Pedir una zona canina también implica asumir responsabilidades. Las dos cosas tienen que ir juntas.

  • No recoger los excrementos del perro: por civismo y por salud
  • Entrar en huertas o fincas privadas
  • Dejar los perros sin vigilancia ni control
  • Molestar a otras personas en espacios comunes
  • Ignorar a quien tiene miedo o incomodidad
  • Saltarse las normas y esperar que no pase nada

Tener perro no da derecho a molestar al vecindario. Quien actúa así nos perjudica a todos y no tiene nuestra defensa.

Lo que ha pasado

El Pazo de Villa Melania y el problema de fondo

Durante años, el entorno del Pazo de Villa Melania en Vilaboa fue uno de los pocos sitios del barrio donde los perros podían moverse con algo de libertad. No había una zona habilitada, pero tampoco hubo grandes conflictos. Era una convivencia imperfecta, como casi todas.

Ahora eso ha cambiado: se ha prohibido soltar perros en esa zona. La prohibición puede tener su sentido. Lo que no tiene sentido es que llegue sin ninguna alternativa, sin explicación y sin que nadie haya preguntado qué hacemos a partir de ahora con los perros que llevaban años saliendo allí.

Aunque en el municipio existen algunas zonas caninas, eso no resuelve el problema de Vilaboa y Villa Melania: no siempre están cerca, no todas están cerradas y no todas permiten soltar a los perros con seguridad real.

"Pedimos normas claras, espacios adecuados y responsabilidad por parte de todos."

Nuestras peticiones

Qué le pedimos al Ayuntamiento

No pedimos nada extraordinario. En Culleredo ya existen algunas zonas caninas, pero hacen falta soluciones útiles también en Vilaboa y Villa Melania, y espacios que estén bien señalizados, cuidados y, cuando sea necesario, cerrados.

Zona canina acotada

Un espacio vallado en Vilaboa o zona próxima donde los perros puedan soltarse con seguridad, sin invadir otros espacios y sin molestar a nadie.

Horarios o zonas delimitadas

Si un espacio compartido puede usarse en franjas horarias concretas, es una solución razonable que funciona en muchos sitios.

Señalización clara

Que quede bien marcado dónde se puede y dónde no se puede ir con perros. Las zonas grises generan conflictos innecesarios.

Papeleras y dispensadores de bolsas

Lo básico para que la gente pueda cumplir con su obligación sin excusas. Sin un mínimo de infraestructura, cumplir también se hace más difícil.

Escucha vecinal

Que el Ayuntamiento abra un proceso de diálogo con vecinos con perros y sin perros antes de tomar decisiones unilaterales.

Soluciones para todos

No queremos privilegios. Queremos que se reconozca que las familias con perros también tienen necesidades legítimas en este municipio.

Obligación básica

Recoger las cacas no es opcional

Esto no hace falta explicarlo demasiado: si tu perro caga en la calle, en un parque o en cualquier espacio público, la recoges. Punto. Hay ordenanzas, hay multas, y además es lo mínimo que se le puede pedir a alguien que comparte espacios con el resto del vecindario.

Lo que sí conviene recordar es que cuando alguien no lo hace, lo pagan todos los demás. Genera un rechazo comprensible, alimenta la idea de que tener perros es incompatible con vivir en un barrio, y da argumentos a quien quiere prohibir en vez de regular. Cada persona que no recoge hace más difícil que el resto de familias con perro seamos escuchadas.

Además, no recoger también puede afectar a los propios perros. Los excrementos abandonados pueden favorecer parásitos, contagios y problemas de salud en otros perros que luego pasan por esa zona. Si queremos a nuestros peludos, también toca cuidar los espacios que comparten.

Una zona canina con papeleras y bolsas a mano no arregla la mala educación de todo el mundo, pero ayuda. Tener un sitio concreto, señalizado y con infraestructura hace que sea más fácil cumplir con lo que toca. Por eso pedirla también es parte de pedir responsabilidad.

Propiedades privadas

Huertas, fincas y espacios de otros

En zonas rurales y semirrurales como Vilaboa hay huertas, fincas y terrenos privados que no son espacios públicos aunque no tengan un cartel en la puerta. Entrar con un perro en una huerta ajena, aunque sea sin intención, genera un daño real: cultivos estropeados, animales asustados, y una relación entre vecinos que se deteriora.

Una zona canina bien ubicada ayuda a que estos conflictos ocurran menos. Cuando hay un lugar claro donde llevar al perro, la necesidad de improvisar en terrenos ajenos desaparece. Y si aun así alguien entra donde no debe, eso ya es un problema de actitud que no tiene excusa.

Entendemos la preocupación de quienes tienen huerto y no quieren perros dentro. Esa preocupación es tan legítima como la nuestra, y cualquier solución que se plantee tiene que tenerla en cuenta.

Control y responsabilidad

Perro suelto no significa perro sin dueño

Soltar al perro para que corra y se desahogue es una necesidad real. Los perros necesitan movimiento libre, sobre todo los de cierto tamaño. Pero soltar al perro no significa desaparecer del mapa.

Un perro suelto tiene que estar vigilado en todo momento. Tiene que responder cuando se le llama. No puede perseguir a corredores ni a ciclistas, no puede acercarse de golpe a personas que tienen miedo, no puede alejarse tanto que ya no esté bajo ningún tipo de control. No es pedir la luna: es lo mínimo para que un perro suelto no sea un problema para los demás.

Una zona canina acotada ayuda precisamente a esto: permite que el perro corra con libertad dentro de un espacio donde eso es lo esperado, sin cruzarse con quien no quiere cruzarse con él.

Difunde

Comparte la campaña

Cuanta más gente lo sepa, más difícil es ignorarnos. Comparte el enlace con vecinos, grupos y contactos.

No solo pedimos: también actuamos.

Recogidas, vídeos y registro de acciones vecinales.

Ver acciones →
Únete

Firma y participa

Cuantas más firmas, más difícil es ignorarnos. Y el grupo de WhatsApp es el sitio donde coordinamos y nos informamos.

Código QR para firmar la petición en Change.org

Petición en Change.org

Firma la petición y compártela con personas del barrio.

✍️ Firmar ahora
Código QR para unirse al grupo de WhatsApp de Culleredo con perros

Grupo de WhatsApp

Para coordinarnos, compartir novedades y organizarnos como vecinos.

💬 Unirse al grupo
También en papel

¿Prefieres firmar en persona?

Hay hojas de firmas en varios establecimientos de Vilaboa. Si no usas internet o simplemente prefieres hacerlo en persona, puedes pasarte por cualquiera de estos sitios:

Peluquería (sobre Fonte da Balsa)

Encima de la Fonte da Balsa, al lado de la floristería. La hoja de firmas está en el mostrador.

Spar Express Vilaboa

Praza da Sagrada Familia, 1 bajo. La hoja está pegada en la entrada del supermercado.

Estanco A Batea

Avenida de Vilaboa, 20. La hoja está en el mostrador.

Veterinaria Vilaboa

Avenida de Vilaboa, 68. Un buen sitio: quien lleva perros a la veterinaria ya sabe lo que cuesta tenerlos bien cuidados.

Si tienes un comercio o local en Vilaboa y quieres poner una hoja de firmas, escríbenos a culleredoconperros@proton.me.

Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

No. Defendemos que haya espacios habilitados donde los perros puedan moverse con libertad dentro de unas condiciones claras: la persona responsable presente, el perro respondiendo a llamadas, sin molestar a quien no quiere ser molestado. Un perro sin control en un espacio no habilitado es un problema, y lo reconocemos como tal.

Recogerlas es una obligación, y esta campaña no la discute. No hacerlo ensucia, molesta al vecindario y también puede afectar a otros perros: los parásitos, los contagios y algunos problemas de salud también se favorecen cuando los espacios están sucios. Pedimos papeleras y dispensadores de bolsas para que no haya excusas. Quien no recoja a pesar de todo eso es un problema de actitud, no de medios, y debe asumir las consecuencias.

No se deben invadir propiedades privadas. Eso está claro. Una zona canina bien ubicada ayuda a que esto no ocurra: si hay un sitio para ir, se va allí. Entendemos la preocupación de quienes tienen huerto y queremos que cualquier propuesta tenga eso en cuenta.

Porque prohibir sin ofrecer alternativa no resuelve el problema: lo desplaza. La gente con perros seguirá teniendo que sacarlos a algún sitio. Si no hay un lugar adecuado, irán a donde puedan, y a veces eso acaba generando más conflictos. La prohibición tiene sentido cuando va acompañada de una solución.

Que habilite al menos una zona canina acotada en Vilaboa o en sus proximidades, con señalización, papeleras y dispensadores de bolsas. Y que antes de tomar decisiones sobre espacios que afectan a vecinos con perros, abra un proceso de diálogo en el que todas las partes puedan participar.

Sí, existen algunas zonas caninas en el municipio. El problema es que no todas quedan cerca de Vilaboa o Villa Melania, no todas están cerradas y no todas responden a la misma necesidad. Lo que pedimos es una solución útil para esta zona concreta, donde los perros puedan soltarse con seguridad y con normas claras.